Marketing, Garantía e impagos

Marketing on septiembre 19th, 2009 Sin comentarios

No es un secreto que Zen Marketing PRO tiene una garantía plena de 60 días. Garantía Plena.

Si a alguien no le gusta, no se adapta a lo que buscaba, le desagradan los colores o lo que sea, no tiene más que escribir y se le reintegra su compra.

Sin preguntas, sin tácticas dilatorias, nada. A la mayor brevedad posible se le devuelve el pago.

Eso genera sobre todo una pregunta que me han hecho más de dos veces.

¿No significa eso que puedo comprar el software, decir cualquier cosa y obtener un reembolso fraudulento?

La respuesta es sí. No hace falta ser un genio para descubrirlo. Pero cuando la siguiente frase está a punto de salir (y normalmente tiene que ver con si uno está en sus cabales al ponerse en esa situación como emprendedor) suelo añadir que eso, realmente, no importa.

Esa es la frase que en un primer momento le cetifica a aquellos con los que hablo que efectivamente hay algo en mi cabeza que no funciona, pero también tienen curiosidad por saber si hay una explicación que tenga coherencia y relación con el Marketing o una manera que considero adecuada de hacer negocio.

La hay, y es esta…Los impagos, los clientes que no merecen la pena y, en definitiva, aquellos que se engañan creyendo que pueden atajar hasta su objetivo pisando sobre otros siempre los ha habido y siempre los habrá.

Cuando te conviertes en emprendedor es una de esas cosas que “viene con el territorio”, es inevitable.

Así que cuando te planteas que eso no te ocurra a ti y empiezas a poner las medidas para “vacunarte” te das cuenta de que es una lucha por vaciar el mar con un cubo. Siempre hay riesgo de aprovechados, de impago y de engaños por mucho que intentemos evitarlo o protegernos.

Pero cuando eres emprendedor también te das cuenta de que esto tiene que ver con una cosa: números.

Si los números de algo son lo bastante buenos, adelante con ese algo. Si resulta suficientemente rentable para nuestros objetivos sólo hay que ver dónde firmar.

Un negocio es una inversión, y eso no tiene que ver con no perder nada, tiene que ver con rentabilidad.

Otro hecho que hace posible esto es que, afortunadamente, y por mucho que en el momento puedan escocer, estos casos son una minoría. Si no hemos elegido meternos en un mercado que vende fundas de instrumentos a familias mafiosas, entonces podemos esperar que la mayoría cumpla los compromisos adquiridos y juegue limpio.

Otro factor que tengo en cuenta es el siguiente: ¿a qué contribuye más esa garantía, a vender más a los que juegan limpio (mejorando la efectividad de mi Marketing) o a dar cancha a los aprovechados?

Por mi experiencia es lo primero, y si los números lo dicen, adelante incluso con los riesgos, al fin y al cabo buscar la total seguridad es siempre la eterna ilusión que no vamos a conseguir nunca, ni en los negocios ni en cualquier otra faceta de la vida.

Por último ocurre otra cosa. Mis clientes son otros emprendedores, como yo.

Recientemente he tenido un caso de esos de aprovecharse: todo buenas palabras y al final impago y silencio a los mensajes aprovechando la buena voluntad previa (y no tenía nada que ver con que fuera un emprendedor humilde con problemas que no ha podido llegar a fin de mes, ni mucho menos). En un primer instante no puedes evitar la decepción por esas cosas, pero dura un segundo realmente, porque la realidad es que el que peor parado sale es el otro.

Si uno es especialmente un emprendedor, y un día espera conseguir sus propios clientes, tener una iniciativa que le llene y que los demás cumplan los compromisos con él, le espera sin duda un largo camino, porque la misma mentalidad que le ha movido a hacer lo que ha hecho le va a ir dirigiendo irremediablemente al desastre, y probablemente a preguntarse por qué no le funciona, estando ciego a las verdaderas razones que están en la base de todo.

Y esto no tiene nada que ver con el “karma” ni nada parecido, sino con el sentido más común del mundo y cómo funcionan los negocios entre emprendedores serios que buscan aportar valor.

De todas formas me gustaría insistir en que incluso una garantía como la de Zen Marketing está medida y comprobada para que no acabe siendo peor el remedio que la enfermedad, poner una garantía que se va a acabar volviendo contra nosotros y que no hemos pensado bien es una locura.

Pero lo principal que he aprendido con el tiempo y que me gustaría compartir aquí es a no centrarse en esos pocos que bastante van a recibir siendo como son, sobre todo yo estoy aquí para centrarme en dar valor a los que sí cumplen, a los que también quieren crear algo bueno y honran su palabra, mi principal objetivo es precisamente ponérselo lo mejor posible para que quieran seguir estando cerca…

Si eso me va a traer de vez en cuando algún caso de impago o de devolución fraudulenta, está bien, no pasa nada, no soy yo el que recibe las consecuencias de estar en la peor parte.

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